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martes, 14 de abril de 2015

Porque soy Republicano



Que si, hombre, que sí. Que una sandía también puede hablar de otras cosas que no sean tan evidentemente sandieras. Pero vaya, que no se me olvida lo del Cambio Climático, que no, lo que pasa es que hay fechas y fechas.

A lo que iba. Porque soy Republicano, o que razones que podrían ser evidentes no me hacen ser Republicano y sí otras que yo creo más evidentes aún.

Para empezar no soy republicano porque mi abuelo lo fuera. No. No soy Republicano porque fuera amigo de Niceto Alcalá Zamora (hijo, al loro). No. Por eso no lo soy, que de eso me enteré ya muerto Franco y además él era del Atlético de Madrid y yo merengue. Por eso, no soy Republicano.

No soy Republicano porque esté de moda entre la progresía. Porque esté en crisis el sistema democrático-liberal-monárquico, ni porque alguien quiera acabar con el “régimen del 78” (por cierto, el que aseguró una transición hacia la democracia en este país), que no. Por eso, no soy Republicano.

Tampoco soy Republicano porque el Borbón Juan Carlos dimitiera hace un año, es verdad que hubiera molado aprovechar la situación para abolir la Monarquía y propiciar el advenimiento de la III República, pero también es cierto que si hubiera hoy un referéndum,  seguiría ganando el VI y no la III, vaya es una impresión, pero mejor tenerlo bien atado antes de hacer una cagada tipo Mas.

Soy Republicano porque creo que todos, y cuando digo todos son todos, los puestos de responsabilidad de un Estado democrático deben ser elegidos por los ciudadanos y en ningún caso y en ningún ámbito deben prevalecer los derechos de sangre (la sangre para las donaciones, no para las dinastías).

Por eso, por esa simple ecuación democrática, una persona un voto para todo y para todos/as, es por lo que soy Republicano y el 14 de abril es mi día.

Podía ser otro cualquiera, como el 22 será el día de la Tierra y también es mi día (veis como no se me olvida mi sandiera ocupación) o el 1º de Mayo es el día de los trabajadores y también es mi día.

Salud y República y un recuerdo muy especial a Eduardo Galeano.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Pon una Estelada en tu vida.



Hemos pasado el puente de todos los Santos (felicidades por cierto) en la comarca de Osona en Barcelona. Más exactamente en Folgueroles, pueblo cuna del poeta Jacinto Verdaguer, uno de los más reconocidos escritores en catalán y como no podía ser de otra forma, cientos, miles de Esteladas colgaban de sus balcones.

Nuestras amigas, los amigos y amigas de nuestras amigas, sus familias quieren una Catalunya independiente de España, pero no quieren romper sus lazos con España. 

Hablaba con el padre de una de ellas y me decía, “queremos seguir siendo amigos de España” y yo le decía, “no es posible, los hermanos, son hermanos además de amigos y pueden romper, pero siguen siendo hermanos” y esto es como yo, madrileño siento a los catalanes, leoneses, gallegos, vascos, andaluces y extremeños.

Otra constatación que hemos hecho y choca con lo que la prensa nacionalista española nos cuenta todos los días, es que el sentimiento independentista no es fruto de una confabulación judeomasónica entre Mas y Junquera. No.

Hemos podido constatar que es un sentimiento, que puede ser que haya sido manipulado, pero fundamentalmente por las atroces declaraciones de los políticos “españolistas” sobre todo del PP, y especialmente de aquellos que como Esperanza Aguirre, por ejemplo, incluso llegaron a insinuar el uso del ejército para calmar la reivindicación de los catalanes.

He vivido, y quizás en otras zonas de Catalunya no sea así, como en cada casa, pero literalmente, en cada casa, colgaba una Estelada y eso, no puede ser casualidad, (no veo yo a los militantes de ningún partido político colgando noctámbulamente Esteladas por los balcones).

Hemos hablado mucho de todo esto, era lógico, nosotros queríamos y ellas/os querían. Hemos hablado de lo que sentimos (a un lado y otro de la “frontera” leridana), de lo que nos pasa, de la crisis y de sus consecuencias y hemos llegado a la conclusión (y sino que lo digan, que aquí tienen este blog para debatirlo) que hay muchos, pero muchos más puntos en común que disensiones entre nosotros, entre las personas que hemos nacido en Madrid y en Vic o en Badajoz y en Girona. Eso sí, también he podido apreciar como el “nacionalismo”, excluyente por definición, ha ido modelando unos tópicos y unos mitos curiosos. Por ejemplo: Todos/as en Catalunya hablan de los problemas de recortes en la Sanidad y de los problemas que tienen de listas de espera, falta de recursos en los hospitales, etc, etc.  Pero  también, curiosamente, como se percibe que eso pasa solo o más agudizado en Cataluña que en el resto del Estado y claro, cuando les cuentas lo que está pasando en Madrid, el discurso afrentado se deshace como un azucarillo.

Me pasa lo mismo en Madrid o en Extremadura cuando hablo sobre Cataluña. Da la impresión de que son los catalanes los culpables por hablar en otra lengua de los males que nos aquejan. Como si la privatización de la Sanidad o el desempleo tuvieran algo que ver con los versos de Espriu o del aludido Verdaguer. 

En esto es evidente que sí que tienen razón en Catalunya y lo explotan los “independentistas”. Cada vez que el Wert habla de castellanizar Cataluña, salen 10 independentistas catalanes más. Cada vez que El Mundo, La Razón, ABC insultan la inteligencia colectiva con un nuevo panfleto en contra de Cataluña, 100 ciudadanos catalanes ponen una Estelada en su balcón.

He vuelto a constatar que los nacionalismos (y el español lo es y además con un tufillo a fascistoide que echa para atrás, mucho más que el catalán), en cuanto confrontas dos realidades concretas con sus pros, sus contras, sus contradicciones y sus bondades, se desintegra y te das cuenta de que el problema no es de banderas, fronteras o lenguas, sino de desigualdades, pobrezas, mala gestión de los recursos, los poderosos afirmando su poder sobre los pobres, de luchar para conservar los derechos conquistados que quieren arrebatarnos. Vaya, ni más ni menos que lo de siempre y lo de todos los sitios.

Creo y puedo equivocarme, que la marea blanca en Madrid se parece más al independentismo catalán de lo que nos pudiera parecer. Ambos comparten que son movimientos que surgen desde las bases de la sociedad, que los partidos arropan, pero no pueden controlar (algunos no quieren tampoco) y sobre todo, que ambos surgen como respuestas ante la injusticia, la opresión y la falta de escrúpulos de unos dirigentes que buscan el negocio y el interés de clase, de la clase rica y poderosa, por encima del interés de todos, en Madrid y en Barcelona.

Por ello toca ponerse a trabajar para que las ilusiones y las esperanzas depositadas en unos movimientos de rechazo, de ruptura, se conviertan en unos procesos de creación, de construcción de una nueva sociedad, que anteponga la justicia, la igualdad (también y quizás, sobre todo la justicia cultural) a la xenofobia españolista y catalanista que anida en muchos de los tópicos que alimentan quienes usan estos sentimientos para tapar sus vergüenzas especuladoras y si al final de ese proceso Catalunya quiere ser independiente, que lo sea, pero no como contraposición a nada, sino porque sea la solución más favorable para todos/as.

viernes, 17 de mayo de 2013

Luego vinieron a por mí y ya era tarde.



Con esta frase contundente, termina una de esas citas que van pasando de mano en mano, de boca en boca y que todo el mundo atribuye a todo el mundo sin saber exactamente quien la dijo primero (Martin Niemöller, Pastor protestante encarcelado por los nazis desde 1937 a 1945).

Algo de esto está pasando en la Comunidad de Madrid y más exactamente en la Asamblea de Madrid en estas dos últimas semanas.

Primero vinieron a por la Educación y prácticamente casi nadie dijo nada. Al fin y al cabo nos han inculcado que la Educación de verdad, la que mola y da pátina es la privada y ahora, más del 50% de nuestros hijos estudian en colegios privados, la Escuela Pública ha sido traspasada y la Marea Verde aguanta a duras penas.

Luego vinieron a por la Sanidad y aquí tocaron en hueso. Quizás la experiencia de lo hecho con la Educación o que ahora nos tocan a todos y cada uno y no solo a los chavales, ha podido más que la propaganda grandilocuente y engañosa, y la Marea Blanca ha puesto pie en pared frente a la estrategia del Partido Popular, Aguirre y González. Aún no hemos conseguido echarles para atrás, pero parece que se les ha helado la sonrisa privatizadora en la boca. 
Veremos por donde salen.

Pero ahora vienen a por la Democracia y no debemos caer en la terrible tentación de, como en el poema que abre esta entrada, decir aquello de “luego vinieron a por los políticos…que se jodan”.

Ese que se jodan. Ese, hay problemas más importantes que si a una Diputada o a 6, les expulsan por decir no sé qué calificativo, tiene un gran peligro y es que luego vengan a por nosotros y entonces ya sea tarde.

Imaginemos que la Diputada se hubiera pasado calificando de “corrupto” al Presidente de la Comunidad de Madrid. ¿No sería entonces pertinente tratar igual al Presidente que llamo “corrupta” a la Diputada?. Y sino es se hace así, ¿Por qué es?.

El Partido Popular lleva años usando las instituciones para su interés y beneficio,  pero desde que asumió un control omnímodo sobre toda España y parte del extranjero, la Asamblea de Madrid se ha convertido en un remedo de cámara de representación donde unos intentan saber qué hace el gobierno (la oposición) y otros se mofan, befan, insultan y descalifican, fundamentalmente al Portavoz Socialistas, Tomás Gómez, y con él a toda la izquierda y a quienes no piensan como ellos.

Esta barrabasada de sancionar por pensar distinto y hacerlo a unos si y a otro no, no es una trifulca palaciega, no es un rifirrafe político, es la constatación de que el Partido Popular y el Presidente de la Comunidad de Madrid entienden la democracia como la ley del embudo y la Asamblea de Madrid como el lugar donde arrasar las ideas de los demás.

Podemos pensar lo que queramos de nuestros políticos, pero no seamos tan necios de no darnos cuenta de que lo que está en juego es la Democracia y la Libertad que solo  ella nos garantiza.

domingo, 14 de abril de 2013

La República como revulsivo



La República como revulsivo


Creo que coincidiremos todos/as en que necesitamos un revulsivo.


Nos lo ofreció el PP, pero como muchos sabíamos, no era un revulsivo, sino un purgativo lo que nos ofreció y, hemos también de coincidir, en que hemos ido a peor.
 
Los casos de corrupción, unos más graves que otros, hay que dejarlo claro, demuestran que nuestras instituciones, pero también la ciudadanía que vota a los corruptos, necesitamos parar y reflexionar hacía donde y por dónde vamos.
 
Necesitamos nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, nuevos proyectos que nos permitan levantarnos cada día con la esperanza de que estamos haciendo algo para cambiar las cosas.
 
Yo creo que una República podría ser una parte de eso. Porque no sería solo la posibilidad de elegir a todos y cada uno de los “mandamases”, sino sería un nuevo reto, una nueva transición que cada vez parece más imperiosamente necesaria. Eso, y que el Madrid gane la décima.