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viernes, 29 de abril de 2016

LINEAS VERDES



Cuando inicié este blog (que si, que lo reconozco, tengo bastante abandonado últimamente), lo hice con una evidencia, llamarme “sandía” no era una metáfora, era una toma de partido, una postura política y personal.


No soy ecologista por obligación (aunque tal y como va la crisis ambiental, debería) o oportunismo, sino por CONVICCIÓN.


No soy de izquierdas porque de algo hay que ser, sino por palabras como EQUIDAD, JUSTICIA, LIBERTAD, SOLIDARIDAD.


Y no soy sandía porque quede gracioso, sino porque creo que no se puede ser de izquierdas hoy, sin entender que la CRISIS no es económica, sino AMBIENTAL. Que no nos jugamos, solo, puestos de trabajo, clases medias o el Estado del Bienestar. Nos jugamos el futuro de nuestra especie. Simple y claro.


Y no se puede ser ECOLOGISTA sin entender que la pobreza energética es antes que nada POBREZA. Y que la solidaridad ambiental es ante todo solidaridad humana y que no sirve de nada prohibir las corridas de toros si nuestro sistema educativo es mediocre, ideologizado y armado para que la mayoría de nuestros hijos se queden en el camino o paguen sus títulos (los que puedan) en universidades privadas.


Me decía hace años un responsable del Ayuntamiento de Madrid de cuyo nombre no quiero acordarme (y no es un soterrado homenaje Cervantino, que me acuerdo de su nombre, pero me lo guardo): “Yo quiero vivir bien y hacer lo que me de la gana y si a mis hijos no les queda aire limpio, que se jodan”.


Eso es lo que nos jugamos. Que nuestros hijos y nietos, se jodan.


Y en esto el 26 de junio volvemos a votar y ya tenía yo ganas de que así fuera, que seguro que en esta nueva campaña todo cambia y los problemas ambientales tomarán el centro del debate y ya no se hablará de culpables, de gobiernos, de sillones o de estabilidades, sino de limitaciones de emisiones de CO2 (incluidos planes de desarrollo para las comarcar mineras o nucleares al margen del carbón y del uranio), por ejemplo. 

Cambios legislativos para frenar la alarmante pérdida de calidad del aire en nuestras ciudades. Se abordará la imprescindible e inaplazable puesta en marcha de proyectos de Cooperación con países, comunidades, localidades fuera de nuestro país con graves problemas de agua, suelo y aire contaminados, originados, entre otras, por nuestras transnacionales (me gusta este nombre más que el de Multinacionales, ya que con esta última, pareciera que estas empresas son propiedad de varias naciones y nada más lejos de la realidad, son propiedad de grupos económicos que utilizan las naciones para aumentar sus beneficios. ¿Lo pillas?) y formulas para que sean estas las que los paguen vía impuestos justos y tasas Tobin. 

Hablaremos definitivamente de cómo impedir que suba la temperatura del planeta 1.5 grados a final de siglo y no de si tal o cual bandera es más o menos nuestra (¿alguna lo es de quien tiene problemas y nadie se ocupa de ellos?).


Pero mucho me temo que no. Aún me duele el debate a cuatro de la pasada campaña en el que me pasé las dos horas diciendo: “ahora, ahora sacar el tema de la transición energética” y nada.  “Ahora, ahora si hablar de la imperiosa necesidad de mejorar la gestión de nuestros ríos para garantizar una agricultura sostenible y una garantía de abastecimiento para todos/as”. Silencio. “Ahora, venga ahora hablar de los miles de puestos de trabajo que se podrán crear en una industria basada en energías renovables”. Silencio. “¿Por qué no habláis de las posibilidades de crear miles de puestos de trabajo a través de la conservación y mejora de nuestro patrimonio natural?. Ni por asomo.


Pero si en la campaña nada, en los meses posteriores nada al cubo. Todo han sido “líneas rojas” y ninguna verde, ninguna. Alguna mención grandilocuente en los documentos transacionados (la de abordar una transición energética que nadie definía y que mucho me temo terminarán liderando, por negocio no por convicción, las cinco del Oligopolio eléctrico, ya veréis) y nada más.
 
Y lo peor, es que los programas electorales dicen lo que hay que hacer (en el del PP no, pero tampoco lo esperábamos y en el de C’s saben lo que hacer pero como no quieren importunar al Ibex, pues na de na) y tienen personas capaces para hacer los cambios necesarios (sin revoluciones ni traumas, pero sin pausas y sin cortapisas) pero parecen más interesados en salvar sus personales culos o hundir el de los demás que en salvar el culo colectivo de nuestra especie.


Yo desde mi humilde huerta sandiera, seguiré reclamando compromisos ambientales reales, líneas verdes más que de ningún otro color, porque esas son las únicas que garantizan algo de futuro, lo demás, brindis al Sol, táctica y mediocridad.

miércoles, 8 de julio de 2015

CAUSAS Y AZARES DE LA OLA DE CALOR




           
Me dicen el otro día a través de la pantalla de LCD que de forma cotidiana llamamos Televisión (que yo no tengo plasma como Marianico), que en Madrid y Córdoba hemos alcanzado por tercer mes consecutivo el record de temperaturas registradas, por ahí por los cuarentaypico (bravo, bravo, aplausos, vitores) y que se espera que las actuales “inusuales temperaturas” se mantengan durante las próximas 2 o 3 semanas.

 Resultado de imagen de ola de calor

Sudores fríos nos recorrían en casa a los oyentes de tan salvaje noticia, que no nos enfriaron el caleturón que llevamos con el Sol pegando de plano, hasta que le da por irse, en la terraza y las habitaciones, que eso nos pasa por pillar una casa sin tener en cuenta la orientación o no tener pelas para elegir mucho (más esto segundo).

No os voy a contar como se pasan estas noches tropicales a treintaytantos o veintimuchos, que ya lo sabéis, pero si que me gustaría que diéramos un repasillo a porque pasamos las de Caín con estos Tsunamis temperatureros.

Os voy a colocar un par que párrafos del Libro Verde sobre la sostenibildad urbana publicado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2012

“Las olas de calor son otra de las consecuencias del cambio climático, las cuales tiene un efecto inmediato de disconfort térmico que en casos extremos de prolongados períodos de altas temperaturas puede suponer un incremento de enfermedades y de muertes; como ya sucedió en el año 2003. En España se evaluó en más de 7000 el número de muertes a causa de la ola de calor.

El incremento de temperaturas tendrá un impacto añadido en las ciudades a causa del efecto de la isla de calor. Las características de los materiales urbanos modifican el clima de las ciudades haciendo que la temperatura en éstos sea varios grados superior a la temperatura de las áreas rurales. La combinación de las olas de calor con el efecto de la isla de calor incrementa el impacto sobre la salud de los ciudadanos.

Toma ya. No solo es que soportamos una Ola de calor de tamaño armario de cuatro cuerpos, sino que encima somos los culpables.

En ese mismo momento me acorde del primo de Rajoy, de Rajoy, de Aznar, de Esperanza y de todos los malintencionados negacionistas del Cambio Climático, ¿que sabéis por que lo niegan?

Vale si, por intereses económicos de sus amiguetes. Vale.

Vale si, porque hacer algo para parar el Cambio Climático influiría en las empresas de las que son o van a ser o accionistas o ejecutivos. Vale tenéis razón.

Vale si, porque hay mucha multinacional (del petróleo, de la fabricación de coches, de la industria agroalimentaria y farmacéutica) financiando lobbys negacionistas para no tener que dejar de hacer las cosas tan rematadamente mal como las hacen. Vale, también.

¡¡¡Pero dejarme que diga algo, que el blog es mío!!!

También están anclados en sus posturas inmovilistas, porque viven aislados de lo que pasa en el mundo. Metidos todo el día en sus despachos climátizados, en sus coches climatizados, en sus casas climatizadas. Hablan, viven, se relacionan con personas con “vidas climátizadas” como ellos y claro, así es imposible pensar que en Villaverde, Fuenlabrabada o Almendralejo (Badajoz) hay gente pasándolas canutas en el puesto de trabajo a 40º. Maldurmiendo a 32º con un ventilador ruidoso, en el mejor de los casos, y las sábanas empapadas en todos.

Pero, y aquí os pido un ejercicio de sinceridad. ¿Cuántos de vosotros/as tenéis la “vida climátizada” así como estos de la “casta”?

Porque, nos quejamos, y nos quejamos mucho, pero hemos agotado los aires acondicionados de los Hipers, hemos vuelto a récords de consumo de electricidad (dejando el aire acondicionado a todo trapo 24/7), electricidad que no es gratis, ni para tu bolsillo, ni para el Clima del planeta, y si además tenemos en cuenta que nuestro Gobierno Mariano, se ha cargado (con la ayuda de algún Ministro Zapateril de apellido Sebastián) la apuesta por las energías renovables que habíamos hecho entre 2004 y 2011, entoces ya apaga y vámonos (a la playa, con más consumo de petróleo, electricidad etc, etc).

Somos los que generamos las Olas de calor por nuestras emisiones disparadas de gases de efecto invernadero, y para combatirlas aumentamos el consumo y disparamos las emisiones de gases que provocan Olas de calor y claro, fruto de ellos tenemos Tsunamis de Calor. Para combatirlo seguimos consumiendo y emitiendo más y más y entonces la pregunta es, después del Tsunami ¿Qué?.

Yo por si las moscas he resistido la tentación de volver a traerme el coche a trabajar (ya pequé ayer) y con mis pantas cortos y mi gorra de visera intentaré soportar el estío sin añadir gasolina (nunca mejor dicho) a esta hoguera en que se esta convirtiendo nuestro julio y no, no compraré un aire acondicionado. 

Abaníco y pay-pay.

martes, 23 de junio de 2015

Anda SEAT, ya te vale.



Escuché la semana pasada una cuña radiofónica que me puso casi todos los pelos, el vello o lo que se os ocurra que pueda ponerse, de punta.

El anuncio decía: “Me enseñó a montar en bici” nunca le ganará a “me regaló mi primer coche”. Tú eliges cómo quieres ser recordado. Porque ahora con SEAT, cuanta más alta sea la nota del examen de selectividad de tu hijo, más alto será el descuento que recibas para su próximo coche.

La verdad es que no sé cómo decíroslo, pero me parece amoral, me parece antisocial, me parece decadente, casposo, melifluo, absurdo, pero sobre todo me parece de una brutalidad ecológica y humana rallando en lo perseguible penalmente.

¿A  qué mente calenturienta se le ha ocurrido semejante aberración?.

A una, que desde luego no se ha dejado la mitad de los riñones y todos los músculos de la región lumbar intentando enseñar a sus hijos/as, sobrinos/inas a montar en bici.

Y es que, además del dolor que tal práctica reporta al progenitor/a, que suelen ser los actores de estas prácticas, ¿cómo valorar el miedo a una caída?, ¿el desconsuelo que estas provocan?, ¿los minutos de contacto directo entre padres e hijos, agachados sobre el sillín o apoyados en el baño lavando las rodillas de los infantes/as?. Escenas estas que se producen además, en un momento central de la vida, aquel que representa el primer paso hacía la emancipación, el primer paso de autonomía que los padres/madres les otorgamos a los hijos, montar en bici e irse por ahí, al otro lado del parque.

Ese momento mágico es sustituido en este anuncio por el talonario bancario, además obviando que la mayoría de los padres/madres, no podrán comprar un coche nuevo, ni con un 10 ni con un 14 de sus hijos en la selectividad.

Olvidando que una relación familiar jamás se puede sustentar en el tener y no en el ser.

Pero no importa la mierda de familias a las que pueda representar este eslogan, lo importante es vender coches. La ley del Mercado por encima de la Ley de la Vida.

Ya no habló pues de ecología, de movilidad sostenible o de reducir la contaminación, hablo de hacer de los padres/madres y de los hijos/as sujetos de unas relaciones basadas en el amor y el respeto y no en la cantidad de regalos superfluos que puedan pagarse.

Desde luego si mi hija me dijera alguna vez esto que dice el anuncio de SEAT, me sentiría fracasado como padre y como persona. Ahora bien. ¿Se sentirán fracasados los ejecutivos de SEAT como miembros preponderantes de nuestra sociedad? Eso que tanto les gusta defender a la CEOE y a la derecha política.

No, a ellos les importa un pimiento que valores trasmiten siempre que vendan y que quien transmite el mensaje sea “el mercado” y no la responsabilidad, la moral y la ética.

Yo de momento no me compro un SEAT y seguiré enseñando a montar en bici a quien me lo pida. Me parece infinitamente más importante y más saludable.

lunes, 22 de diciembre de 2014

PEQUEÑAS ACCIONES QUE PUEDEN CAMBIAR EL MUNDO



Ya sé que no soy nada original, ya sé que esperaríais de esta sandía un poco más de mala leche y poco menos de lágrima fácil, pero que le voy a hacer soy así. Un sentimental.

Cuando esta mañana he visto este video, que seguro que es de alguna multinacional apestosa, me he preguntado si más que el símbolo de unas “navidades” en paz y armonía no sería la evidencia de un Mundo en decadencia. Echarle un vistazo.


Que nos emocione (espero que a vosotros/as también) un video donde lo único que se ve hacer a la gente son gestos sencillos, de esas cosas que deberíamos hacer sin darnos cuenta, demuestra que este mundo nuestro esta malherido.

Pero a la vez nos recuerda eso que los sandieros decimos y yo leí por primera vez en un libro de Petra Kelly (Luchar por la esperanza, creo) “pensar global, actuar local”. Cuantas veces lo he dicho y cuantas veces tengo que reconocer que es la síntesis perfecta de un pensamiento profundo y complejo. Solo cambiando lo que somos cada día, lo que hacemos cada día, podremos pensar que el mundo cambiará alguna vez. 

El Mundo está enfermo, nosotros/as estamos enfermos, pero la cura no vendrá de fuera, la cura está en nosotros mismos, y tú, lo sabes.

viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Cultura del esfuerzo, del sobresfuerzo o nos la han vuelto a colar?



Parto de la idea generalizada de que todos los adultos, padres o no, tenemos la convicción, bastante basada en la práctica, que de nuestros adolescentes y jóvenes (hijos incluidos) son bastante “vaguetes” y “hedonistas”. 

Como si nosotros hubiéramos sido los más currantes del mundo. Yo y tu, y él/ella, nos escaqueábamos todo lo que podíamos y sabíamos ¿o no?.


A partir de esta idea, la derecha construyó lo de la “cultura del esfuerzo” y que no había que darles regalado nada a nuestras nuevas generaciones (Doña Esperanza “de las huidas” ha sido una de las más firmes defensoras) y que había que exigir la “excelencia” a nuestros educandos y educadores. 

Mira tú que a nuestros gestores y gestoras no, a lo que parece, al menos en la Comunidad de Madrid que es lo que más conozco, pero de oídas me llegan que ni en Extremadura, ni en Cataluña, ni en ….


Hay, y aunque lo parezca no cambio de tema, un principio del entrenamiento deportivo que me parece muy útil sacar a colación: Tan dañino y perjudicial para la consecución de objetivos es la falta de entrenamiento como el sobreentrenamiento, siendo incluso este mucho más perjudicial, pues nos pilla desprevenidos (todos/as sabemos cuándo no hemos hecho lo suficiente pero pocas veces caemos en que nos hemos “pasao” de rosca) y además es más costosa su recuperación pues supone parar, para luego volver a empezar.

Digo esto, porque observando y queriendo ser objetivo, veo que mi hija (y sus compañeros de instituto y de otros institutos), en primero de bachiller, se pasa una media de cuatro horas diarias pegada a los libros en diario (una hora más en tiempo de exámenes) y los fines de semana mínimo una tarde y una mañana (enteritas) sino todo el fin de semana con los dichosos exámenes (las actividades extraescolares en Bachiller son imposibles de compatibilizar).

Podría pensar, y lo he pensado, que es un problema de mi hija, pero al menos, no es solo de mi hija en su clase, pero es que en la reunión de inicio de curso para bachiller la Directora del Insti insistió mucho en que el Bachiller exige un mínimo de 3 horas diarias de estudio  en casa y los fines de semana 6 horas entre viernes, sábado y domingo excepto en época de exámenes. Y no veáis como se esmeran para que sea así.


Para los que aún no habéis echado las cuentas eso significa que con 16 años tienes una jornada semanal de (6 horas de insti más 3 de estudio diario, más 6 horas el finde) 42 horas de curro, de las cuales, 18 horas son en casa. Esto sin exámenes, con exámenes podemos llegar tranquilamente a las 50 horas.


Por cierto, los exámenes se concentran en un par de semanas, pero en varias asignaturas se van diseminando a lo largo del trimestre para evitar la acumulación de contenidos lo que en la práctica nos obliga a estar con la “guardia levantada” todo el tiempo.


Podría pensar entonces que es nuestro Insti. Pero que va. En otros es parecido. Mi sobrina que ahora tiene 21 años y estudio en un concertado religioso, más o menos lo mismo.


Mi pregunta es ¿No es esto un sobreesfuerzo?. Yo creo que sí.


Creo sinceramente que nos han vuelto a vender una moto más del Neoliberalismo con esto de la “cultura del esfuerzo”. Creo que estamos reventando a nuestros jóvenes para evitar que lleguen a la Universidad con ganas de ser “críticos” y autónomos y para evitar que puedan pensar en nada más que estudiar y “esforzarse”.


Estamos además educándoles en que no basta con el tiempo “oficial” y que la “cultura del esfuerzo” obliga a hacer “horas extras”. Si aprendemos esto con 16 años ¿Cómo nos vamos a negar a quedarnos (“by de face”) unas horillas más cuando encontremos trabajo si es que lo encontramos?. Es más. Esta “cultura del sobresfuerzo” es absolutamente desmotivadora, desmoralizante e influye negativamente en la autoestima adolescente.


Pero además, con estos horarios ¿Cómo vas a poder tener amigos/as, practicar deporte, salir al campo, ver a tus abuelos, tener muchas novias/os, ser voluntario, tener tiempo libre, relacionarte con tus padres de otra manera que no sea el ¡¡¡estudia no te distraigas!!!?.


Menos mal que han inventado el Whasspp que sino (aunque eso necesita otra reflexión sandiaria).


Lo que más me sorprende es la cantidad de hijos de papá, con dos o tres carrerasen Universidades privadas. ¿Será que son más inteligentes y abnegados, o será otra cosa?. Ahí lo dejo.


Acabo. Tengo la sensación de que la “cultura del esfuerzo” ha sobrevenido en “cultura del sobreesfuerzo” y quizás dentro de unos años, sino ya, nos demos cuenta de que estamos quemando a nuestros jóvenes a los que además no les estamos proponiendo ningún futuro. Mal rollo.