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jueves, 16 de abril de 2015

La chatarra. Vaya fraude.



Hace un par de años o así, tuve la suerte (o la desgracia) de visitar una planta de Reciclaje de RAEE’s, Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos. Para entendernos, esos que nos recogen la nevera vieja cuando compramos la nueva, o la TV que llevamos al Punto Limpio, o la lavadora que cambiamos.

¿Por qué tu utilizarás el punto limpio para deshacerte del ordenador o la impresora vieja, verdad?. Que no me entere yo que los dejas en los contenedores de basura normal, ¡¡¡que ya vendrá alguien y se la llevará!!!!. Anda, que ya te vale.

Pues sí, exactamente ese alguien que viene es un chatarrero ilegal, que no recicla, sino destroza, para sacar los productos que le interesan y el resto lo tira donde mejor le venga en gana, y menos posibilidades tenga la Guardia Civil de pillarle.

Pues bien, resulta que además de tu inconsciencia, estás haciendo el “canelo” tío/a listo/a, pues resulta que cuando compraste el electrodoméstico nuevo pagaste un canon para que el parato viejo se reciclara, se reutilice la parte que pueda servir y el resto no contamine, y tu ala, a lo que salga.

¿Qué cuanto pagaste? Pues depende, pero entre un par de euros y 30. ¿A que ya no te suena también?, pues tú mismo/a.

Si esto no fuera grave, que lo es, (no te disculpes y no lo vuelvas a hacer) el dueño de la fábrica que visite me decía, a mí y a un compañero diputado socialista en la Asamblea de Madrid, “es que la Comunidad de Madrid me ha subvencionado la fábrica y no hace nada para que se corte el mercado “negro” de este tipo de residuos”.

Y hete aquí que hace unos días el tema lo ha sacado El País http://politica.elpais.com/politica/2015/04/10/actualidad/1428685551_216233.html, el propio Consejo de Estado indica que lo que además de desidia, hay un fraude masivo de los fabricantes.

Y es que las empresas fabricantes de electrodomésticos se quedan con lo que les pagas tu para que reciclen (unos 300 millones de euros al año) y lo utilizan, no para reciclar lo viejo, sino para “reciclar” sus cuentas y darle dividendo a sus acciones. ¡¡Que morro!!.

Nos lo decía este señor hace unos años. “Yo quiero reciclar, quiero que se deje de contaminar, pero son tantos los intereses y los hilos que mueven los “chatarreros ilegales” que voy a tener que cerrar la empresa de seguir esto así”.

No sé si habrá algún político implicado (a mi amigo, que preguntó en el Parlamento madrileño, le dijeron que todo estaba magnífico y que eso de los chatarreros era mentira), puede que sí (aunque ni yo, ni la Guardia Civil, ni el Consejo de Estado nos lo creemos), lo que sí que se es que el no cumplimiento de la normativa está jodiendo nuestro medio ambiente, nos está robando el dinero que dedicamos a reciclar y encima está enriqueciendo a empresas ya de por sí bastante ricas, además de propiciar un negocio negro con tintes bastante mafiosos (leeros el artículo y veréis). Y estos que desfalcan, son de los que pasan sobres a políticos, porque aquí parece que los corruptos son solo unos y los que corrompen, no diría yo que más, pero al menos son tan culpables como los otros, pero no salen en las portadas de los telediarios.

Y mientras tanto tú, que no te vea yo que no vas al Punto Limpio. ¡¡Ni una vez más!!. ¿Entendido?.

lunes, 26 de enero de 2015

Quien contamina, que pague, por Dios.



Dice mi buen amigo Ricardo Luis, que uno de los mayores problemas de los residuos, esas cosas que echamos en el cubo de basura (separado o no) y luego un camión se lleva a no sabemos dónde y hace con ello, no quieras saber qué. Es el sobreenvasado.

Yo, para explicar esto y que se entienda, pongo el ejemplo de las aspirinas.

Estas pastillitas van metidas en sus capsulitas de plástico y aluminio (las estarás visualizando, ¿verdad? pues hazlo, leche, que tampoco te cuesta tanto).

Luego en la empresa farmacéutica las meten en una cajita de cartón con su prospecto y todo.

Luego el farmacéutico, faltaría más, lo envuelve en un papelín con una serpiente alrededor de… nunca he sabido específicamente de qué, pero vaya, en el papelín lo envuelve. (Espero que te lo sigas visualizando, ¿vale?).

Y luego lo mete en una minúscula bolsa de plástico que no sirve nada más que para llevar las aspirinas (a no ser que tu cubo de basura sea el de la señorita Pepis y tu más guarro que …)

Bueno, si lo has visualizado todo como te he pedido, habrás visto que han metido los 500mg de ácido “acetilsalicínico” (ya sé que no se dice así, pero esto último. lo de “cínico” me encanta. Tomarte algo que te hace más “cínico”. Fantástico ¿no crees?) pues eso, que te han dado las pastillitas con cuatro envoltorios. Yuhuuu. Viva la fiesta del sobreenvasado.

Pues esto que a simple vista te ha parecido claro, espero. Que no hace falta envolver algo en cuatro cosas para llevártelo a casa, pasa mucho más a menudo de lo que te imaginas, o seguro que ya te imaginas que pasa.

Pues bien. Me propone mi amigo Ricardo Luis y me deja que os lo cuente, que una buena medida contra esta práctica ambientalmente aberrante y económicamente también (pues solo al Ayuntamiento de Madrid le cuesta 112 millones de euros recoger tus residuos todos los años y a la Comunidad de Madrid y ayuntamientos varios, otros 50 milloncejos del ala) sería hacer que las grandes superficies (los carrefoures, Mercadonas y demás, Alcampo ya lo hace) vendieran productos “al detal” es decir, por peso o pieza, pero sobre todo y más importante aún, que cuesten más baratos que los envasados, porque claro, tu, consumidor avispado, si cuesta lo mismo un kilo de filetes en papel de estraza del de toda la vida que en una bandejita de “corchopan” envuelto en su “film” pues lo mismo te parece más mejor el corchopán (a mí no, pero allá tú) y lo pillas.

En fin y resumiendo que es gerundio. Proponemos potenciar a través, por ejemplo, de reducciones en las tasas de basuras de estos establecimientos o de un impuesto especial por sobreenvasado, la venta por peso y/o pieza, siempre con sensibles diferencias de precios sobre los sobreenvasados.

Ahí lo dejo.